CONCLUSIONES
Como
escribió Chesterton, ¨Nada es como aparenta y la mayor inopía es
contentarse con la certidumbre que da la realidad visible de las cosas.¨
Hice mía esta frase verificando lo contado por el padre Cornelio Sicher, todo
correspondió, como las pistas que siguieron parcialmente Efron, Dickman y
Santander, los tiempos en que vivieron no les permitieron profundizar y lograr
descubrir y reconstruir un plan muy complicado donde apellidos conocidos se
repiten a lo largo de medio siglo, donde amigos y camaradas de Canaris
contribuyeron al armado y desarrollo de la evasión de Hitler, como también
proveerle seguros refugios.
Resultan
evidentes las relaciones entre los aviadores implicados tanto como con los
submarinistas y el rol que tuvieron Evita y Perón. Lo que armó Canaris le
sobrevivió. La hermandad SS del trío Kempka, Linge y Gunsche y sus historias
patéticas en su simplicidad, honestamente valen menos o a lo sumo tanto cuanto
los recuerdos fehacientes de María Falcón, Brunislava Kitajgrodski, Felisa
Alsina y Hernán Ancín. Los primeros tres SS, amigos desde una década y al
servicio de Hitler dijeron que lo vieron muerto en Berlín, los otros cuatro,
humildes pesonas, lo vieron vivo entre los años 47 y 57 en la Argentina y unánimemente
sin conocerse lo describen con
el pelo muy corto, canoso y sin bigote.
Lo
que expuse es sólo otra lectura de lo conocido, que ordenado y unido a la
investigación in situ resulta al
fin otra hipótesis, es cierto, pero más sustentada y lógica de la aceptada
supinamente hasta hoy.