Patrick Burnside
La
investigación que presento necesitó diez años para acabarse, más que en un
escritorio fue desarrollada en el campo, tuve que recorrer la red
vial de la década del 45/55 y conocer profundamente la Patagonia
casi mil días, recorriendo decenas de miles de kilómetros desde las costas
del Atlántico,
cruzar el continente por rutas
no transitadas hasta rincones perdidos en las faldas
de los Andes.
Recogí
en mis viajes informaciones entre el paralelo 32 y el 52, encontré muchísimas
huellas y en varios casos pude cruzar las informaciones y
luego llegar a rastrear testigos y testimonios.
Todo
esto permitió reconstruir una historia coherente y alternativa a la mítica
conocida y consolidada referente a los verdaderos últimos días de Hitler, o
mejor diría, a sus últimos años.
El
padre
Cornelius Sicher
fue hasta 1970 párroco de la aldea alpina de Monclassico
una pequeña villa de origen longobardo, enclavada en el
Valdisole entre el macizo de lo Stelvio y del Adamello, valle accesible
desde siglos por el Mendellpass .
En
la Primera Guerra Mundial era base de abastecimiento de la primera línea
austrohúngara que defendía los límites del sudtirol, entonces imperio Ausbúrgico,
en las cumbres montañosas cercanas, donde el frente, por su naturaleza, quedó
estable durante todo el conflicto.
El
pueblo de unos cientos de habitantes todavía queda idéntico, inmutable en el
tiempo. Sus
callecitas y su
iglesia, pertenecen al pasado casi milenario como su
campanario
románico.
En
la canónica, tras mi primer encuentro en 1969, el padre
Cornelius me contó la historia de
Canaris y de cómo lo había
conocido, entonces, comandante de un submarino
tipo UB, un U-Boote de 500 Tn, el UB128 en la base de Cattaro
provincia dálmata del imperio Austriaco.
En
1971, tras contarme las últimas palabras de Canaris que fundamentaron mi
investigación, me entregó, como recuerdo de él una recopilación de copias
de documentos
secretos del Estado Mayor Francés referentes a maniobras
secretas intercursadas entre los altos mandos aliados
en mérito a la invasión de Francia desde 1939 hasta 1940, entregada por
el jefe de la ABWHER, almirante
Canaris. En ese entonces, la década del 70, dicho material hubiera sido una
perfecta base histórica para una novela de espionaje estilo Jack Higgins.
En
1987, casualmente visité el sur de Chile y la X Región. Me fascinaron los paisajes
agrestes y sus
suaves colinas, que
recordaban a los de Alemania y la
arquitectura de las
casas y las
iglesias de los colonos
alemanes que se radicaron allí
desde hacía ya ciento
cincuenta años; impactante fue la visión del volcán
Osorno de 2.652m bañándose en el lago Llanquihue de 850 Km2,
que me hizo recordar lo que me había contado el Padre Sicher casi dos décadas
antes.
El
edificio de la nueva cancillería edificado por el arquitecto Speer es parte del
mito que rodea el suicidio de Hitler. El
plano de la cancilleria
evidencia un edificio de 220 m de largo que con su fachada cubría toda la
Voss Strasse y enmarcaba con su
frente un área de jardines a la italiana, bajo los cuales se encontraba el Führerbunker.
Una
foto tomada en una incursión
aliada en abril de 1945 y otra
toma aérea días después de la caída de Berlín, evidencian la
integridad estructural del conjunto arquitectónico. Por cierto no está
destruida, se puede evidenciar sí que sólo una bomba
de 500 kg cayó cerca de la entrada
secundaria de la
Voss Strasse, sus interiores tampoco resultan destruidos. Hay caída de revoque
en el pasillo central, largo
más de cien metros y en el
estudio de Hitler, donde las arañas de Bohemia todavía se encontraban
intactas.
El
área que cubre el Führerbunker fue fotografiada desde el techo de la
corte de honor en julio de 1945 y es relevante la cantidad de material de
construcción y andamios en el pastizal que cubre ese sitio y específicamente
cerca del cubo de la salida de emergencia, frente a la cual fue encontrada una
zanja en forma de L, una excavación cavada para construir los cimientos de un
muro de protección a la misma. Todavía en mayo
de 1945 era evidente la
tierra amontonada a pico y pala a unos cuatro metros de la salida del bunker.
Dos meses después, en julio
de 1945, aún se puede ver la tierra amontonada que se desmoronó muy
poco en la zanja, no más honda de medio metro. Todavía quedaban en el sitio,
abandonados por los soviéticos como trofeo, cuatro bidones de veinte litros
acribillados y, como testigo silencioso en el ángulo de la zanja, una
hormigonera de obra.
Muy
pocos daños de esquirlas quedaban en los revoques del salón de los diplomáticos,
a la espalda de la salida de emergencia y la cercana torreta de guardia a la
izquierda de la misma. Los faroles y las persianas quedaron intactos, al igual
que las lisas caras de hormigón del cubo de la salida de emergencia. El
desorden de la obra interrumpida es evidente en las fotos de mayo
de 1945 y de Julio del mismo año.
El
área no fue declarada off limit a las fuerzas aliadas, muchísimos fueron los
visitantes, tanto militares, políticos o periodistas. Todos visitaban la
miserable zanja en forma de L de cuatro por tres metros, medida con una cinta blanca que salía
de la puerta de emergencia en oportunidad de la visita de Churchill
el 16 de julio de 1945. A la vista de todos era una simple zanja sin
ninguna huella de que allí hubo una pira y menos aún un embudo de bomba como
siempre se contó. Se puede decir, por cierto, que tampoco había cráteres u
otros rastros en los alrededores que justificaran ese mito y lo de la hoguera
wagneriana donde Hitler fue
reducido ceniza.
Cierto
es que los soviéticos quisieron lucir con los aliados que visitaban el sector
ruso, mostraban CAPITULO III fotos
de los ocupantes reunidos alrededor de un cadáver, casi a modo de trofeo.
También publicaron en la Pravda,
el órgano oficial del partido, un primer plano del supuesto cadáver de Hitler,
foto
retocada burdamente de un hombre veinte años menor que Hitler, cuyo
parecido se encontraba sólo en bigotitos, hubo testigos que afirmaron que era
un humilde cocinero, pero por cincuenta años
siguió apareciendo en libros referentes a los últimos días de Hitler.
Otro
mito más fue el bunker de Hitler. Fue pintado como una guarida, en realidad era
un sistema interconectado de varios refugios, cuyo fulcro estaba constituido por
el Führerbunker, zona restringida a Hitler y a sus más estrechos colaboradores
y el Vorbunker, destinado a servicios y anexos del anterior, como se evidencia
en el plano que
tuve que dibujar, porque nunca fue publicado por conveniencia de la historia
oficial, resultando ser un señor refugio de quinientos metros cubiertos útiles.
Su inaccesibilidad fue también mitificada para acrecentar el misterio, con la
excusa pueril que los soviéticos impedían el acceso, pero las fotos demuestran
que tanto en el
dormitorio de Hitler, como en el
de Eva
Braun, así como en el
estudio hubo acceso no sólo
a investigadores rusos sino también a norteamericanos, reconocibles por el
uniforme y las armas que llevan. Cierto es también que en los cuartos del Führerbunker
había cientos de objetos, muebles y hasta una caja fuerte muy grande que se
encontraba en cuarto privado de Hitler, todo desapareció hasta el día de hoy.
En
julio de 1945 Bill Vandivert de Life Magazine tomó una foto a los
investigadores estadounidenses del CIC que, sin ningún medio, excluyendo una
vela, examinan en el estar, el
sitio del suicidio de
Hitler; una mancha de sangre en el apoya brazos del diván fue la prueba del
mito, si bien por forma y tamaño fue probablemente dejada por uno de las
cientos de heridos que fueron encontrados por los soviéticos al ocupar el
sistema de bunker, también aquel mítico
diván desapareció conjuntamente a todas las evidencias históricas que se
encontraban en el lugar, desde la enciclopedia Brockhaus de Hitler
apilada en su cuarto, a la ropa de Eva, que quedó desparramada en su cama.
El casamiento de Eva Braun, más que otra cosa demuestra que desde los 19 años fue fiel compañera de Adolf Hitler, cuya predilección por las muchachas jóvenes nunca escondió, toda vez que le tomaron fotos con algunas, se lo ve transformado. Su sobrina Geli Raubal fue su pasión anterior, también ella como Eva Braun era muy joven cuando se relacionaron.
Siempre
los historiadores corean una cancillería arrasada por un granizo de bombas,
pero las fotos de los jardines y del parque
centenario de robles alrededor del área del Führerbunker demuestran
exactamente lo contrario. Todos los árboles quedan en pie con sus ramas
intactas, el cubo de salida del Führerbunker está rodeado de ellos y no hay
rastros alrededor de embudo de bomba de avión ni cráteres de morteros. También
quedó intacto el dibujo de los jardines
a la italiana, esa masa arbórea impedía, como afirmó el SS
Mergenhausen el haber sido testigo de un funeral vikingo. La distancia y la
arboleda impidieron la visión desde los ventanales de la cancillería hacia la
salida de emergencia, sitio de la supuesta hoguera.
En
las actas forenses se habla de autopsias de dos cadáveres desconocidos, el Acta
Nro. 12 habla de un ignoto de sexo masculino y la frase textual final de
la carátula ratifica “Se supone que sea Hitler”, está fechada 8 de mayo y
analiza un cuerpo sacado de uno de dos
cajones conteniendo los restos de la pareja Hitler irreconocibles, tanto
que no parecen cuerpos humanos.
Las
evidencias fotográficas exhibidas dos décadas después, además como pruebas
identificables, se limitan a un fragmento
de mandíbula con una prótesis de oro apoyada arriba del mismo, el
maxilar presenta huecos y el puente
de oro está privado de la parte cerámica. También las radiografías
usadas como término comparativo tomadas en 1944 a la cabeza de Hitler son de
una calidad ínfima y su valor de prueba forense nulo.
En
los primeros días de mayo de 1945, fue tomada una foto a un cadaver
carbonizado, hasta un grado tal, que las
extremidades se disgregaron manipulándolas, la única cosa intacta que
aparecía evidente en la foto era el pene y un escroto con un testículo, de ahí
otro mito más.
La
única foto clara y atribuible difundida por las autoridades soviéticas en las
autopsias efectuadas en la primera quincena de mayo de 1945, fue la de Helga
Goebbels, de doce años. Otra fue la del cadáver chamuscado del padre, Joseph
Goebbels que lleva puesto todavía camisa de algodón blanca y corbata
negra.
Otro
mito más difundido con bombos y platillos es el degrado físico de Hitler tras
el atentado de julio de 1944. En agosto de ese año condecora al SS
OberstgruppenFührer Sepp Dietrich. Siete meses después, comparando su
estado de forma con las últimas fotos de Hitler tomadas el 21 de abril de 1945,
es evidente que su condición es idéntica,
aparecen los mismos detalles físicos, no hay deterioro alguno, las dos fotos
muestran la imagen de un hombre de 55 y 56 años de muy buena salud y para nada
decaído. Las últimas fotos de Hitler le fueron tomadas el día después de su
cumpleaños, en una de ellas se lo ve estrechando la mano del Generalfeldmarshall
Ferdinand Schorner, esas tomas, reservadas, nunca fueron publicadas
masivamente, siempre fueron difundidas hasta hoy, fotos
borrosas, sombreadas y oscuras
que avalaban la historieta de un Hitler, sombra de sí mismo en sus últimos
días. En
otra de las últimas fotos
tomadas con Schorner, se ve muy detalladamente a un hombre con un desgaste
normal para la edad que tenía. En los años 40, para un hombre tener 56 años
correspondía, más que hoy, ingresar a la tercera edad.
A
fines de febrero de 1945 hubo una reunión en el
cabezal de la cama donde yacía amputado de una pierna el coronel Hans
Ulrich Rudel. Piloto de Stuka
Ju87,
con 2530 misiones exitosas, fue el militar que recibió la más alta
condecoración del Tercer Reich, creada expresamente para él y entregada en la
noche de fin
del anio 1944, la Cruz
de Caballero de la Cruz de Hierro con hojas de roble en oro con
brillantes y espadas. En esa
oportunidad se reunieron el general de aviación Ritter
von Greim, quien fuera el comandante del Ju52 de Hitler; participó de
dicha reunión también la
comandante piloto Hanna
Reitsch, primera mujer Flugkapitan de Alemania y piloto de prueba de
prototipos de aviones jet como el Messerschmidtt
Me262,(que el general Udet impulsó a desarrollar desde 1941 hasta que
entrara en octubre de 1944 en servicio los primeros ejemplares tipo A, que tenían
una velocidad de 750 Km/h, los últimos producidos tipo S tenían hasta radar
nocturno y superaban los 900 km/h.) Hanna Reitsch pilotó también el Fieseler
Fi103-R I, modificación de la bomba voladora V1, propulsada por un
pulso jet Argus alcanzaba los 650 km/h, (Otto Skorzeny impulsó la conversión
pilotada en la primavera de 1944. La versión
R IV, cuyo
piloto podía eyectarse tras apuntarle al blanco que tenía que ser la operativa
nunca llegó a utilizarse y varias fueron encontradas por los aliados en fase de
ensamblaje). Otro participante de
la reunión fue el coronel Otto
Skorzeny, el liberador de Mussolini y planificador de acciones increíbles
por su fantasía y audacia.
Se
habló en esa reunión sobre la posibilidad de hacer aterrizar en el techo del
edificio, una torre de la defensa antiáerea Flak, un helicóptero.
Esa torre era una de las que rodeaban el centro de Berlín, parecidas a
gigantescos cubos de hormigón, eran prácticamente indestructibles, tanto que
algunas fueron usadas reciclándolas como colinas artificiales rodeándolas de
escombros en la etapa de la reconstrucción de Berlín, hoy hacen parte de
parques y jardines públicos. La torre en objeto del plan que maduró en ese
entonces era la número
uno, cerca del zoológico de Berlín y la estación Zoo del ferrocarril
urbano. Era una de las seis gigantescas
construcciones de 5 mil metros cuadrados de base y 40 metros de altura.
En cada ángulo en el techo se encontraban cañones antiaéreos de 88 mm, los
mismos de los Pzkpfw VI Tiger, el mas conocido tanque alemán. El centro del
techo era un perfecto helipuerto y protegido en el interior del edificio estaba
el hospital de la Luftwaffe, después de la caída de
Berlín esa torre quedó intacta y hospedó al hospital
aliado Robert Koch.
El
helicóptero contemplado en la reunión era el Focke
Achgeris Drache Fa 223/S,
motorizado con un BMW de 1000 HP, podía transportar una carga de más de 900 kg
o nueve adultos, fueron producidos mas de cincuenta.
En abril de 1945 el Lufttranspotstafel 40 tenía tres en la base de Ainring, en
mayo de 1945 fueron encontrados dos, el número 14 y el número 51, el número
14 fue llevado por su tripulación a Inglaterra en el mismo mes y fue el primer
helicóptero en cruzar el canal. El prototipo del mismo fue proyectado en
tiempos de paz para la Deutsche Lufthansa para transporte de pasajeros, su
asombrosa maniobrabilidad para la época fue puesta a prueba rescatando 17
alpinistas en el Mont Blanc y
aterrizando en otra oportunidad en la cumbre
del Dresdener
Hutte. Este verdadero helicóptero fue el desarrollo del Focke Achgeris
Fa61, sus primeros pilotos fueron el general Udet y Hanna Reitsch, quien lo voló
en el interior de la Deutschland
Halle en Berlín repleta de espectadores en febrero de 1938. El Fa61
en realidad no era un helicóptero como el Fa223, más bien un girocóptero,
un avión tradicional con hélice que propulsaba al aparato, las aspas no
estaban motorizadas directamente sino servían solo para la sustentación
inducida por la velocidad desarrollada, conceptualmente derivado del autogiro
del español De la Cierva.
En
el bunker de Berlín en las últimas horas del día 23 de abril llega uno de los
pocos íntimos de Hitler, el arquitecto Albert
Speer, Ministro de Armamentos, es una misteriosa visita que durará muy
poco, en las primeras horas del día 24 ya había partido.
El
25 de abril de 1945
el escuadrón 617 de British Lancaster arrasa las edificaciones del
Obersalzberg. Los ingleses tomaron una foto aérea justo antes de bombardear el
Berghof, al que Hitler consideraba su hogar, el que fue destruido
completamente, como las casas de veraneo de Bormann y Goering aledañas. Entre
ellas se encontraba el hotel Zum Turken, ex sede de la Gestapo.
Todavía
a fines de la década
de los años 50 quedaban los escombros aplanados de las casas linderas
de los prominentes, Bormann y Goering. El sitio del Berghof ya había sido
reforestado y de la construcción quedaba sólo el murallón de contención.
Entonces, el hotel Platerhof, detrás del sitio del Berghof había sido
convertido en el hotel General Walker para recreo y descanso de las tropas
americanas acuarteladas en Europa y el área declarada off limits.
En
Berlín, en la época del bombardeo, ya había sido habilitado el Eje
Este-Oeste, la gran avenida que cortaba en dos el Tiergarten, en su tramo desde
la Puerta de Brandenburgo hasta la Columna de la Victoria con sus 900m de largo
era una pista de aterrizaje perfecta. Ya en marzo
de 1945, por expresa orden de Hitler, fueron quitados los faroles para
habilitarla a aviones anchos, como el Ju52 de 19m de abertura alar.
Los
primeros días de mayo los soldados
soviéticos fueron rastreando supuestas minas en el Eje Este-Oeste para
utilizarlo como pista, siendo que el aeropuerto Tempelhof estaba todavía
inhabilitado por los daños de los bombardeos. La
gran avenida que cortaba el
parque de Berlín se encontraba prácticamente intacta y las fotos de la época
demuestran que también lo estaban los árboles que la rodeaban, solo las ramas
resultaron dañadas por esquirlas. Los aviones, por lo general, aterrizaban
llegando desde la Puerta de Brandenburgo y despegaban desde la Columna de la
Victoria.
El
26 de abril Hanna Reitsch y von Greim vuelan del aeropuerto de Rechlin hacia
Gatow en un Focke Wulf Fw
190A-8/U1, un caza modificado a dos asientos para entrenamiento, cuya
velocidad era de 480 Km/h. Desde Gatow hasta Berlín vuelan en un Fieseler
Storch Fi 156-D1, tenía un motor Argus de 280 HP, se produjeron 2549 en
tiempos de guerra, llevaba 359 Kg de carga a 145 km/h con una autonomía de 385
Km.
El
28 de abril, por cierto, aterriza en el Eje E-O un Arado
Ar96, una avioneta para enlace y escuela de vuelo, que tenía una
velocidad de 295 km/h, como también un trimotor Junker
Ju52.
En
los últimos días esencialmente quienes defendían la capital del Reich eran Waffen
SS de las más variadas nacionalidades, chicos imberbes de la Hitlerjugend
y ancianos que militaban en el
Volksturm. Se combatía casa por casa y calle por calle, a unos 500 m de
radio alrededor de la cancillería del Reich.
En
las últimas horas del día 28 de abril Hitler,
a los 56 años, se casa con Eva
Braun de
33, la ceremonia acabó los primeros minutos del 29 de abril con las
firmas de los esposos y de los testigos en el Acta
Matrimonial; en ese entonces las secretarias de Hitler que quedaban en
el bunker Frau
Gertraud Junge, la más joven de
las secretarias que se había casado con Hans Junge, un vallet de Hitler y
Frau Gerda Daranowsky, mujer del
general Christian, enlace del mariscal Goering, tipeaban el testamento político
de Hitler. Las otras secretarias del Führer, Johanna
Wolf y Christa
Schroder, las más antiguas, habían salido de Berlín la semana
anterior en un convoy que llevo el Estado Mayor en quince aviones Ju52
a distintos destinos.
El
29 de abril suben a los jardines de la cancillería el jefe de la Gestapo, el SS
Gruppenführer
Heinrich Müller y el marido de Gretel,
hermana de Eva Braun, Herman
Fegelein, el mito relata una ejecución sumaria pero sin pruebas ni cadáveres,
cierto es que desde entonces ambos desaparecieron sin dejar rastro.
El
día después, el 30, el piloto personal de Hitler, comandante
Hans Baur, rogó a su Führer que escapara en avión hacia Argentina o
Japón. Tenía listo un Junkers
Ju390 V2, tenía seis motores de 1700 HP BMW, una velocidad de crucero
de 500 km/h y 9700 km de autonomía. Fue proyectado para bombardear New York, en
efecto el prototipo de dicho avión en el mes de enero de 1944 voló hasta
Estados Unidos y volvió. El comandante Baur era el comandante del Grenzmark,
avión personal de Hitler, un Focke
Wulf Cóndor Fw200-V,
cuatrimotor, BMW de 850 HP, en 1938 hizo su primer vuelo desde Berlín hacia
Tokio. Tenía una velocidad de crucero de 335 km/h y una autonomía de 3560 Km.
A las 15.30 hs. del día 30 de abril Hitler se suicidaría según la historia conocida conjuntamente a su esposa, testigos directos habrían sido, de una u otra forma, los Sturmbannführer Erich Kempka, Otto Gunsche y Heinz Linge y unos miembros de la RSD y de la Leibstandarte como Erich Mansfeld y Herman Karnau testimoniaron el traslado de unos bultos por la salida de emergencia del Führerbunker en los jardines y posterior hoguera. El RSD Harry Mergerhausen atestiguó que cerca del estudio de Hitler, desde una ventana de la cancillería, pudo observar que cerca de la torre de guardia se quemaban los cuerpos de Hitler y señora, cosa imposible a 100 m de distancia, entre los árboles del parque, reconocer ni siquiera las fisonomías de quienes podrían haber estado presente. El sitio fue visitado también por Churchill quien se sentó en el sillón de Hitler traído del Führerbunker, que por estar roto, fue apoyado en la torre de guardia que enfrenta el columnado neoclásico del que fue el estudio de Hitler en la cancillería.
Entre
el 1 y el 2 de mayo todos los que se encontraban sanos abandonaron los bunkers,
el círculo íntimo de Hitler dejó el Führerbunker
y tomó diferentes iniciativas y rumbos. Tras unas últimas horas de
preparativos bien diferentes de la retórica imagen de locura y borracheras pintada
por los historiadores clásicos, la
familia Goebbels se autoaniquila por desesperación, el Generaloberst
Hans Krebs, último jefe de Estado Mayor de Hitler desde marzo de 1945
se suicida, los demás íntimos de Hitler intentan huir de Berlín con diferente
suerte. Unos unos como el segundo comandante del avión de Hitler, Georg
Betz son capturados por los rusos que se encuentran a unos 300 m en el
radio de la cancillería, otros como el cirujano del Bunker, Ludwig
Stunpfegger, mueren intentando cruzar el cerco ruso y otros desaparecen
como el comandante de la ciudadela de la chancillería, Wilhel
Monke. Por un lado los soviéticos
habían alcanzado la Puerta
de Brandenburgo procedente desde la Unter den Linden dirigiéndose hacia
la Hermann Goering Strasse y por el otro lado, la maniobra a tenaza se había
cerrado alrededor de la cancillería del Reich, habían alcanzado el Ministerio
del Aire y se dirigían por la Wilhelmstrasse, también a ellos le
faltaban unos 300 m para llegar tardíamente a unos bunker donde quedaban
algunos centenares de heridos que allí se habían cobijado, y que fueron
encontrados abandonados a si mismo. Ya no había más resistencia y
empezaba el
pillaje de las tropas soviéticas contra los indefensos ciudadanos de la
capital alemana, las víctimas elegidas eran
preferentemente las mujeres.
El
30 de abril de 1945, a las 4.15 horas de la tarde, un Ju52 aterrizó en el
centro de Berlín, dos tripulantes de ese avión, en el intervalo para reponer
combustible, vieron a Adolf Hitler delante de un avión turbojet probablemente
un Arado
234 B ,o un tipo
C un excepcional bombardero táctico de dos/cuatro turbo-jet. A
diferencia de los otros aviones a chorro alemanes de la época podía aterrizar
en pistas accidentadas o campo natural
gracias a su
sobredimensionado tren
de aterrizaje, también su despegue era muy corto si no tenía carga de
bombas, que según la versión standard, era de 500 a 1000kg. Tenía una gran
cabina para los pilotos y un cómodo espacio atrás antes del
compartimiento de carga. Un avión perfecto para evadirse de una situación
extrema, este bombardero táctico en su versiones B/C tenía autonomía
de 1650 / 1400 km y una altura de vuelo de 10.000/11.000 mts.
que lo hacía invulnerable conjuntamente a su velocidad de crucero,
700/800 km/h, prestaciones superior a la de los aviones
convencionales aliados de aquella época y parecidas a un jet executive
de hoy.
El
último día de abril la batalla por el Rechstag había virtualmente acabado en
la Konigsplatz, en la cercana avenida que cruzaba el
Tiergarten era menos peligrosa, la batalla por el Reichstag había
virtualmente acabado en la cercana Konigsplatz, un aterrizaje y un despegue era
posible entonces. El Eje había quedado intacto, las probabilidades de éxito en
la tarde eran buenas, pero en la noche, entre el 30 y el 1, eran altísimas. Hanna
Reitsch, cuenta que despegó en un Arado, la acompañaba un piloto de
apellido B. y es poco clara en
fechar su último vuelo. Sus últimas frases sibilinas publicadas en 1979, época
de su fallecimiento, son reveladoras de un misterio
irresuelto, el escape de Hitler.
El
2 de mayo los soviéticos ocuparon el
Tiergarten y allí encontraron restos de un
Ju52 abatido al despegar hacia la Puerta Brandenburgo a la altura de la
Konigsplatz. También encontraron los restos de una avioneta Storch
Fi156 entre los árboles a unos 50 m de la Columna de la Victoria. Las
tomas fotográficas sugieren que se dañó al aterrizar, se ve la
quebradura de un aspa y la falta de un neumático. Fue exhibida y
vendida a los periodistas aliados como la de Hanna Reitsch, pero las evidencias
indican lo contrario. La piloto aterrizó en la plazoleta frente a la Puerta
de Brandenburgo, no en la avenida a un kilómetro de distancia y además,
no se había dañado al aterrizar, sino que se había quedado sin carburante.
A
los periodistas aliados les fue exhibido también el interior del Führerbunker
y les hicieron ingresar por la escalera de 44 peldaños que utilizó la pareja
Hitler el 30 de abril por última vez. En el interior aún quedaba el mobiliario
amontonado, en el exterior del cubo
de salida pudieron tranquilamente tomar notas de las obras
de hormigoneo que quedaron
interrumpidas.
Esta
procesión de visitantes continuó hasta la voladura
del cubo realizada por los soviéticos el 11 de diciembre de 1947, la
cancillería del Reich fue desmantelada para borrar los rastros más evidentes
del nazismo y la soberbia arquitectónica de Hitler. En el
descampado quedó solitario el cubo de la salida de emergencia y la
torre de guardia, prácticamente indestructibles. A unos cientos de metros de
ellos fue levantado el muro que dividió Berlín por tres décadas, en 1988 el
baldío fue urbanizado por la construcción de un barrio y el techo
del Vorbunker apareció intacto con sus 3 m de espesor, apareció también
el
hueco de las escaleras del Führerbunker. En el interior del Vorbunker
en 1990 fueron
encontradas todavía literas, cascos militares, hasta papeles y documentos, si
bien los bunkers de Hitler se habían
inundado por décadas quedando evidentes
las marcas
en las paredes.
El
1 de julio de 1992 la Municipalidad de Berlín emitió una ordenanza para
preservar el bunker como monumento histórico.
El
10 de julio de 1945 se rinde en la base de la Armada Argentina en Mar del Plata
el U-530 , un
U-Boote tipo IX, el capitán Otto Werhmoutt entregó solamente la
bandera del submarino (hoy en
manos de un coleccionista privado argentino) y ningún documento que atestiguara
sus andanzas por los mares por casi dos meses y medio, tras finalizar el
conflicto mundial.
El
modelo IX era un submarino oceánico de gran alcance pero el almirante Doenitz,
patrón de los U-Bootes en 1943, cuando fue nombrado Gran Almirante y
comandante supremo de la Kriegsmarine había impulsado la construcción de un
super submarino, más bien un sumergible, el
XXI. Su construcción no era de quilla y costilla como los modelos
anteriores IX o VII, sino ensamblado
con ocho elementos prefabricados, muy hidrodinámico y
con una gran
torre, el doble de tamaño de los modelos anteriores.