La
obra de Silvano Santander es también un detallado análisis de los movimientos
financieros de los nazis en Argentina alrededor de 1940. Para evaluarlos
correctamente hay que hacer una relación de cambio actualizada. Una estampilla
argentina de 2 centavos correspondía, en Alemania de aquella época a
una que costaba 6 pfening, es decir que el cambio era de 1 peso argentino
equivalente a 3 Reich Mark = 15 dólares USA actuales. En aquel año un vehículo
Auto Unión
sedán de lujo importado tenía un valor de 3975 pesos, equivalentes a un valor
de 60 mil dólares actuales, valor correcto también hoy en la Argentina de un
auto de status parecido.
En
los documentos de Santander se hacen referencias a pagos en pesos, en realidad
millonarios hoy día, efectuados con la relación 1 peso argentino = 15 dólares
actuales e inversiones en marcos alemanes con la relación 1 RM = 5 dólares
actuales.
Los
más relevantes documentos secretos alemanes objeto de denuncia del libro de
Santander Técnica
de una traición son:
·
Copia
parcial del protocolo
en que constan las declaraciones del embajador alemán en Buenos Aires von
Thermann y su secretario Schaumberg Lippe a la comisión aliada de investigación
en setiembre de 1946, donde resultan pagos a varios personajes muy importantes,
entre ellos Perón y Eva Duarte, vinculando a ambos desde fines de junio de
1941.
·
Carta
del capitán Niebuhr al general Faupel
en la que se da cuenta del asesoramiento del Dr. Gache Pirán en agosto de 1939.
·
Carta
del capitán Niebuhr a Faupel,
donde Eva Duarte ayuda al agente Sandstede a salir de Argentina en agosto de
1941.
·
Carta
del capitán Niebuhr a Faupel declarando
a la señorita Eva Duarte como colaboradora y el interés de Perón en ella, en
enero de 1943.
·
Carta
Meynem a Niebuhr
confirmando a la Srta. Duarte como amante de Perón y declaraciones de este último
en junio de 1943.
·
Carta
de Wilhelm Faupel
declarando a Perón como hombre fuerte y nombrando a Rudel y a Hanna Reitsch en
mayo de 1944.
·
Carta
de Ludwig Freude a Faupel declarando los nexos fuertes con Perón y hablando de un
collar de brillantes para Eva Duarte en noviembre de 1944.
1997
fue el año del despertar, las entidades judías empezaron a investigar los
movimientos de dinero y otros valores financieros que los nazis hicieron antes
de la caída del régimen. Resultó que la Argentina era el destino principal
del oro y de las reservas financieras, además de ser, como se diría hoy, un
punto de lavado de dinero. Santander esto lo había denunciado hace más de
cuarenta y cinco años atrás.
Lo
que los nazis montaron en la Argentina hubiera sido imposible sin un régimen
militar manejado por el entonces coronel Perón. Pero siendo un timonel, tarea
pasiva por sí misma, como demuestra su historia, necesitaba de un piloto, Eva
Duarte. Ella también tenía que recibir órdenes por un capitán,
necesitó más de un lustro para aprender a navegar sola.
Si
Eva Duarte
desde 1941 maniobrada por Canaris y muy estimada por el mismo,
fue una agente de los Servicios Secretos alemanes como Mata
Hari desde 1914
lo fue de Nicolai no debería extrañar. Nadie, hasta hoy, hizo una
reconstrucción completa de las complejas conexiones existentes y sobre todo
de las motivaciones de determinadas acciones y hechos históricos.
El
mérito de Santander fue denunciar un hecho, el defecto fue no dar una
explicación.
Eva
Duarte nació en 1919 y pasó su niñez en una modesta
casa de un pueblecito de la inmensa pampa, Los Toldos, hoy General
Viamonte. Esta construcción se convirtió en un monumento y un letrero
citaba su última frase famosa del 1 de Mayo de 1952,
un presagio de su fin próximo.
Adolescente
y aspirante a actriz, la futura Evita se muda a Buenos Aires antes de
cumplir los 16 años, en enero de 1935 y se toma su primera
foto para casting. Consigue algunas pequeñas partes en los cinco años
sucesivos y a los 21
años aspira a algo mejor, e intenta conseguirlo por cualquier
medio. En esa época comienza a acercarse a ambientes militares frecuentando
coroneles de aspiraciones golpistas y también se inicia como agente del
ABWHER según los documentos aportados por Santander en su obra.
Tras
el golpe del 1943, consigue unos roles
cinematográficos más importantes, que culminan en marzo de 1945
interpretando La
Pródiga , su película como protagonista nunca proyectada y
premonitoria de su vida .
En
este momento histórico en que acaba la Segunda Guerra Mundial, hay un
cambio radical en su vida que empieza con el
matrimonio el 10 de diciembre de 1945
con Juan Domingo Perón.
Juan
Domingo Perón, tras una infancia en una estancia costera perdida en la
inmensidad de la Patagonia, emprende la carrera militar; criado en un
academia militar de estilo prusiano, conserva su casco
de cuero con punta como un preciado recuerdo, Perón ya oficial,
sigue pasando cada momento libre en su querida Patagonia, que tanto
apreciaba y conocía hasta escribir una
obra sobre ella y sus habitantes indígenas. Por ese conocimiento
específico le fue encargada antes de comenzar la Segunda Guerra Mundial
una misión de reconocimiento misteriosa y secreta en la misma.
Inmediatamente después fue enviado a Italia a la embajada de Roma por su
origen y dominio del italiano; gran admirador de Mussolini, lo era también
de Hitler. Estudió el alemán para leer en original la obra magna de
Hitler, Mein
Kampf.
Tras
su regreso a Argentina en 1942, lidera el GOU, Grupo de Oficiales Unidos
para efectuar al año siguiente un golpe militar de corte nazifascista.
Durante
el segundo conflicto mundial las costas patagónicas fueron estratégicas
para reabastecimiento de U-Bootes y corsarios alemanes. En sus días
finales y hasta más de dos meses y medio tras la caída el Tercer Reich
esas mismas fueron punto de desembarque misteriosos, ligados a envíos
de cajas y grupos de
personas.
Pude
reconstruir un mapa
de los avistajes y desembarques más interesantes, uno de los
cuales resulta harto sospechoso y refrendado por documentación oficial
de la armada argentina, decenas de fojas, fechadas alrededor de dos
meses y medio después de la rendición de Alemania.
Muy
significativo es que son también posteriores a una o dos semanas a la
rendición del U-530 del 10 de julio y anteriores de tres a cuatro, a la
rendición del U-977 del 17 de agosto 1945 en cuyas llegadas Estados
Unidos estaba muy interesado.
Resulta
obvio que los avistajes documentados se refieren a otros U-Bootes y además
más de uno, considerando las fechas y los puntos geográficos relativos
a cada informe.
En
referencia se pueden citar unas fojas significativas desclasificadas en
1997.
Un
informativo del
18 de julio de 1945 retransmite avistaje del torpedero Mendoza en el
Golfo de San Antonio a los 42º de Latitud Sur. En la misma fecha otro
horas más tarde denuncia que un submarino desconocido fue atacado con
bomba de profundidad.
Sorprendentemente
el Ministerio de Marina, tras recibir estos y otros informes
calificados, da la orden,
el 21 de julio de 1945, de levantar el patrullado de la costa, quien se
hace cargo de esta resolución es el Jefe del Estado Mayor General de la
Armada. Es como dar el vía libre a una impresionante cantidad de
avistajes en la última semana de julio. Hay un memorandum
del 24 y otra
nota del 26 que son muy llamativos y los testimonios detallados,
como lo de otro informativo
referente al avistaje del día 26.
Unos
informativos pocos días anteriores a éstos,
no pudieron ser ocultadas, ya a mitad
del mes de julio de 1945 llegaron a oídos de periodistas que dieron
conocimiento público en Argentina por medio de radio Bahía Blanca y
retransmitida por una radio uruguaya, del acercamiento a las costas de
unos U-Bootes misteriosos. El mismo Ministerio de Marina se quejó, como
resulta en su documentación, denunciando el hecho como escandaloso al
comandante en jefe de la escuadra de mar con dos informes
parecidos, uno de ellos tiene fecha del 23
de julio, subraya, la gravedad de lo que ello implicaba, citando
textualmente la frase al final de dicho
documento. Muchos testimonios referentes a desembarques desde
U-Bootes fueron aportados por varios investigadores, periodistas y
escritores, muy interesante resultó el contenido del libro,
virtualmente desconocido, Operación
Patagonia. Hitler murió en la Argentina de Jeff Kristenssen
editado en 1987. La figura central es un marino del Graf Spee, un
suboficial, mecánico de bordo, que tras ser seleccionado entre los
tripulantes internados por
su capitán, se fuga y hace parte de un restringido grupo a las órdenes
de un ex oficial del Dresden, un compañero
de Canaris que lidera una operación secreta. Entre varios operativos,
tras supervisar a fines de julio 1945 un desembarque de un U-Boote en la
costa patagónica, viaja a la falda de los Andes hasta un ranch de la
Patagonia norte y después se queda unos años en una misteriosa central
donde se pone al servicio del mismísimo Hitler, tarea que llevará
adelante hasta el fallecimiento en la soledad de su Führer varios años
después en un remoto paraje de la Patagonia sur.
Pude
entrevistarme con el autor y constatar que lo contado en su obra
correspondió a una experiencia personal cuyo protagonista conoció
personalmente a mediados de los años 60.
Quise
verificar el cuento del ex suboficial mecánico del Graf Spee y viajé
hacia Caleta
Olivia un pueblecito patagónico que tras el descubrimiento
del petróleo en sus alrededores floreció repentinamente.
A
mediados de 1960 se había descubierto el oro negro a los 42º de
Latitud Sur, en esta costa desolada ni siquiera había un puerto, sólo
un pequeño
muelle sobresalía en una modesta ensenada que acogía
a su alrededor las pocas casas de Caleta Olivia. Allí vivió Juan
Paulovsky, con este nombre lo conocieron muchos y aún lo recuerdan y
aparece con este nombre su
tumba ubicada
en el morro arriba del viejo muelle. En el
registro del cementerio es el único que aparece como
indocumentado y sin fecha de nacimiento. De los 26 mecánicos que se
fugaron en los años de internación Paulovsky queda no identificable,
siendo su nombre falso por su misma confesión.
Pero
sus revelaciones resultaron correctas con el adelanto progresivo de mi
investigación.
Recorrí
por enésima vez la Patagonia a lo largo y a lo ancho por sus caminos
solitarios y paisajes
silvestres.
Recorriendo
la Línea Sur, la misma que transitó Canaris en 1915, abandonado en
un ramal en desuso del paraje Clemente Onelli encontré un convoy
de vagones antiguos, los mismos que tuvo que abordar el futuro
almirante y jefe del ABWEHR. Unos cien kilómetros más adelante
encontré la parte que faltaba en Ing. Jacobacci, la
locomotora quedó parada desde hacía décadas en la rampa del
taller de donde nunca más salió.
Llegué
a la ciudad de San Antonio y al Golfo San Matías, encontré muchas
huellas del paso del Dresden que fondeó en Punta
Villarino, fui a ver su fondeadero,
el mismo que utilizó el otro y único barco que se salvó del
desastre de la batalla de Malvinas/Falkland, el Seydliz, cuando la
escuadra naval de von Spee fue aniquilada por los británicos.
En
el sitio fue encontrada una botella
de un litro de cerveza mexicana marca Corona, un marino del
Dresden, tras haberla comprado en Tampico en 1914, la tiró allí y un
buzo local la rescató después de 80 años.
En
San Antonio encontré varios testigos y testimonios relativos a uno o
dos U-Bootes hundidos a unos cien kilómetros de la ciudad, en Caleta
de Los Loros, una playa perdida en la nada más absoluta, un
fondeadero hoy impracticable por la acumulación de arena, atrás de Punta
Mejillones.
Caleta
de Los Loros es uno de los pocos parajes en donde se encuentra una
ensenada y justo en frente, a fines de julio de 1945, un testigo,
residente allí desde décadas, la Sra. Paisani, vio desde
su casa flotar un submarino.
La
costa
patagónica en sus miles de kilómetros de largo por lo
general es inaccesible y desértica, sólo cada unas decenas de kilómetros
se encuentran núcleos
habitacionales, en su mayoría hoy abandonados como las
estancias relativas.
Los pueblos patagónicos no progresaron por décadas. Sólo en casos excepcionales progresaron como San Antonio que sólo en los últimos años tuvo empuje por el turismo veraniego, todavía en sus calles queda la que fuera la casa madre de Lahusen en el pueblo, Villa Bremen y otra casa colonial de la época de su fundación, hoy museo del pueblo. En el centro histórico de San Antonio también se encuentra el hotel El Vasquito cuyo propietario, el Sr. Rivera, fue testigo a fines de julio 1945 de mucho movimiento y voces que corrían por el pueblo. Allí mismo, en su hotel, en los años bélicos y prebélicos se afiliaban al Partido Nazi estancieros de origen alemán, también vio tres veces reaparecer el U-Boote de Caleta de Los Loros en oportunidad de bajamar excepcional .
Fueron
tantas las informaciones que recogí alrededor de Caleta de Los
Loros que muchos de los entrevistados empezaron a hablar tras un
silencio de décadas y la prensa comenzó a interesarse en el tema,
hasta se armaron expediciones al sitio y, por cuanto no trascendió
periodísticamente, sus resultados fueron positivos.
Dos
expediciones financiadas por el editor argentino Ramos lograron en
febrero de 1998 detectar por medio de un magnetómetro a protones huellas
magnéticas que graficadas muestran un objeto de gran tamaño
lineal y masa. Fue tomado también un video
de elementos que por tamaño y forma corresponderían a unas bitas
de amarre de un U-Boote tipo
XXI. El relevamiento magnético corresponde como forma y
ubicación de masas férreas sepultadas en la arena del punto
llamado Z1,
a una media milla de la costa con coordenada 41º03’125” y 64º03’203”.
Visualizando
el sitio en
objeto se puede observar una brecha en la línea costera donde los
vientos patagónicos empujan la arena de las dunas que rodean Caleta
de Los Loros, que en medio siglo enterró
completamente el U-Boote que yace fragmentado, probablemente
a causa de una explosión que lo auto hundió. Los restos fueron
observados reiteradamente por varios testigos a lo largo de cuarenta
años y cómo desaparecían en la arena año tras año. En octubre
de 1991 fue tomada desde un avioneta una
foto donde los restos están al límite de desaparecer, por
tamaño y forma correspondería a un tipo XXI, como también a las
imágenes computarizadas relevadas por la expedición de búsqueda
de 1998.
Otro
sitio no fue, todavía, objeto de un seria búsqueda, unos 600 kilómetros
más al sur se encuentra el Cabo
Dos Bahías, cerca del pueblo de Camarones, el feudo de Perón.
Muchos motivos y testimonios recogidos, incluyendo la del ex mecánico
del Graf Spee, indicarían que cerca hubo un desembarque a fines de
julio de 1945.
Allí
se encuentra la estancia La Península y su casco
colonial desde el cual un camino predial recorría la
propiedad bordeando la costa, medio siglo atrás llegaba hasta una
bahía entonces sin nombre, Guanaco
Bay, una ensenada protegida por la Punta Guanaco.
Hoy
el lugar en los mapas modernos es llamado Bahía Huevo y es uno de
los pocos fondeaderos protegidos por la furia de las 45 rugientes,
las terribles tempestades de esta latitud. Unos elementos y
testimonios recogidos indicarían que en el
canal de acceso protegido por la Península San Antonio y el
islote Valdes sería la tumba de otro U-Boote. Puerto Huevo
tiene toda la característica para que ese fuera el verdadero
fondeadero del Dresden de Canaris, el lugar es invisible
desde alta mar, como también desde lo alto de la isla Leones donde
queda un faro abandonado, la
Península de San Antonio impide observar la bahía
escondida detrás de la misma. En la playa todavía merodean los
guanacos como en 1914.
En
la
isla de los Leones todavía quedan en sus playas los restos
tirados por la furia del mar, muchos
tambores alemanes de 200
litros de la época bélica, que según testimonios
recogidos en el pueblo de Camarones, formaban parte de una gran
cantidad almacenada en la Bahía
San Gregorio que hacía
parte de la estancia La Península y que barridos por las
tempestades fueron desparramados por todo el área. Los mismos
testigos relatan que esa bahía era un punto de reabastacimiento de
U-Bootes en la Segunda Guerra Mundial, en su bahía donde hoy viven colonias
de pingüinos estacionaban los Lobos Grises de Doenitz, tal
como aparece en una foto de la época, un U-Boote
tipo IX se
reabastece de una barcaza repleta de tambores parecidos a los
encontrados en la isla de los Leones, el sitio correspondería a una
de las ensenadas de Cabo Dos Bahías. El submarino en objeto y la
foto son fechables como anteriores al año 1943, época en que a las
torretas
de los IX les agregaron las barandas posteriores que
llevaron hasta el final del conflicto y que la foto del submarino
reabasteciéndose no lleva todavía.
A
fines de julio de 1945 unos testimonios recogidos indicarían que
un par de autos, desde unas costas aisladas, cruzaron la Patagonia
por sus caminos
desérticos y sus paisajes desolados. Su meta una estancia
ubicada al pie de los Andes, la
estancia San Ramón donde Canaris encontró cobijo en 1915
correspondería perfectamente, la cruzaba en 1945 la única
carretera que daba acceso al pueblo de Bariloche, también contaba
con una parada
de ferrocarril que llegaba a la ciudad; en la estancia
existía también la única pista
de aterrizaje de la zona y un autobus
que llevaba los primeros
visitantes que podían permitirse este medio a descubrir
las maravillas naturales del Parque Nacional recién instituido
entonces. Un valle
arbolado escondía las construcciones de la estancia, única
mancha verde de los alrededores esteparios.
El
límite de la estancia llegaba a la costa
del lago Nahuel Huapi y a pocos kilómetros se encontraba
el pueblo de Bariloche. Todavía queda en el puesto número 1,
casi a la entrada de la propiedad, un
pino centenario y
solitario, bajo el cual se encuentra la olvidada tumba del barón
von Bulow, cuya lápida, queda
a unos cien metros de la casa
del puestero donde en 1914 le tomaron una foto cuando,
entonces recién llegado a estos parajes, los inspeccionaba a
caballo.
También
Bariloche encaja perfectamente, su alejamiento
en 1945 era total y perfecto para el caso, el pueblo hoy es muy
distinto a la
modesta villa de aquellos años, pero todavía quedan rastros
arquitectónicos de aquella época. El gran lago
Nahuel Huapi tiene panoramas
incomparables, sus aguas
cristalinas colindan con las cumbres
nevadas, hoy paraíso con sus
pistas de los esquiadores sudamericanos.
Seguí
la pista del padre Sicher y del marino Paulovsky, en un día del
invierno austral de 1945 Hitler se embarcó en la
playa de la estancia San Ramón, cerca del cerro Leones,
al pie del cual se encuentra la tumba de von Bulow y cruzó
el lago Nahuel Huapi en toda su longitud hasta su punto más
lejano y aislado.
Medio
siglo después hallé ese lugar, en el brazo Ultima Esperanza, en
una bahía escondida por dos islitas en 1991 encontré la gran
mansión de Inalco en un abandono
total, tres años después la propiedad fue reestructurada
y lució en sus
detalles como en su época
de edificación.
La
mansión Inalco está ubicada en lo que fue el lote Nº 8 de la
colonia de asentamientos Nahuel Huapi planeada a
comienzos del siglo XX alrededor del lago que lleva su mismo
nombre, uno de los más alejados, prácticamente inaccesible
hasta mediados de los años 60 cuando se empezó a ejecutar el camino
cordillerano que cruza los Andes hacia el lindero Chile,
hasta entonces el lote Nº8 quedaba separado por el río
Correntoso, hoy cruzado por un moderno
puente, desde el cual hay que recorrer tres kilómetros
y medio del recién pavimentado camino hacia Chile. Desde el
puente a seis kilómetros
y medio se encontraban en los años 40 las pocas edificaciones
que conformaban entonces Villa la Angostura.
El
lote Nº8 fue uno de los tantos que fueron colonizados tras
esfuerzos sobrehumanos para talar unos miles de metros cuadrados
de los tupidos bosques cordilleranos. Su primer poblador
construyó una
casita en el sitio hoy ocupado por la mansión Inalco y
desde este
punto hoy como ayer se pueden contemplar las dos
islitas que frontean la playa.
La
arquitectura de Inalco es un típico ejemplo de la obra del
arquitecto Bustillo, como su casa Cumelén,
la capilla
de la Angostura o
el hotel
Llao Llao, los materiales y el juego arquitectónico de
los techos
y chimeneas se
reflejan en la mansión Inalco.
En
1943, en el período en que fue edificada Inalco, el
arquitecto Bustillo levantó lo que se conoce como su estudio,
se trata de una copia de una torre
sarracena, el sitio, la Península
de San Pedro, que eligió era de lo más inaccesible
en aquella época y, todavía hoy, no es simple su acceso y se
puede apreciar sólo navegando
el lago o desde
un avión. Sólo desde este punto se puede controlar
el lago Nahuel Huapi y sus alrededores en un radio de cien kilómetros,
su posición central le permite observar las rutas lacustres y
sus destinos hacia
Inalco que se encuentra en el extremo cordillerano o hacia
Bariloche que se encuentra en el extremo de la estepa
patagónica.
La
torre de Bustillo se encuentra a
unos 5 km del hotel Llao Llao y
es un perfecto centinela que, en caso de alarma, puede dar un
preaviso de varias horas a Inalco, por medio de un simple
radio receptor de tipo militar, independientemente de un
control previo de los acceso de Bariloche en San Ramón en la
década 1945/55.
En
1997 pude examinar Inalco tras su reestructuración de 1994.
El área fue también despejada de malezas y resaltaba mucho
mejor de cuando la descubrí en total abandono, en ese
entonces pude tomar fotos aéreas que resaltan su
aislamiento, el alejamiento del lote
Nº8 es el mismo de medio siglo atrás, sólo la playa
frente a la mansión es reconocible desde el aire.
Haciendo
un rodeo arriba
de la playita se valora el
panorama y la naturaleza que la rodea. También la
restauración del conjunto permite desde el aire valorar el conjunto
de las edificaciones y
su destino, que no parece ser el de una estancia, más bien se
semeja a un
cuartel.
Recorriendo
Inalco desde tierra, muy llamativo es el conjunto de los
edificios de la
plaza, el gran
establo y la fuente
de piedra, varias
casas de tamaño
considerable la rodean. Los motivos arquitectónicos típicos
del arq. Bustillo se repiten allí puntualmente, los edificios
menores como la
carnicería parecen copias de las capillas que edificó
en los alrededores. Llamativas son las antiguas
perreras y significativa la
rampa abandonada para hidroaviones, cerca de la misma
se encuentran las casas
de huéspedes y la
casa
de té, mudo testigo, frente a la mansión en la
sombra de los árboles, las
islitas mellizas.
Una
historia de una pistola de oro me fue contada en referencia a
los primeros años en que Inalco fue habitada, casi cincuenta
años después encontré en una tienda anticuaria una pieza
que se puede considerar única en Sudamérica, una Walther
PP 7.65 laminada en oro, tenía grabado
el nombre de su propietario, el Obergruppenführer
SS Hans
Juttner, el número dos de las SS en 1945, detrás de
Himmler. Los
detalles de
la talla son inequívocos, como la carta
de entrega por
parte de Adof Eichmann
jr. del estuche
del arma al anticuario.
En
la misma tienda encontré un jarro
de cerveza que fue del general de la aviación Udet,
como agasajo de Goering por la batalla de Inglaterra
y otro dedicado a Rudel en honor a sus 2400 blancos con
su Stuka.